Se sentó en el sofá como si fuera una visita en su propia casa que,
recientemente recuperada, arreglada y fría, recordaba
la tranquilidad de una casa ajena.

C. L

POEMAS

HUECO EN PIE

Hay días en los que río con mi risa triste. Mi risa equilibrista que cae,
entonces me río con el fracaso, risotada de tronco hueco 
que se mantiene en pie por lo que alrededor florece.

Hoy soñé con mi abuelo, estábamos capturados. Nos pedían concentración,
que tocáramos música y que nos peináramos los unos a los otros.
Nos obligaban a construir pianos antiguos de madera. 
Por las noches nos vendaban las manos para que no crecieran, 
porque pequeñas y delicadas sirven para llegar hasta las cuerdas.

Mi madre decidía el lugar de las cosas. El jarrón de acá para allá, el sillón,
los cuadros, mi padre. Y cuando yo intentaba crecer, zas – zas, cortaba
los caminos de mi pelo.

Huele a gasolina y hace frío. Tengo miedo de encender el fósforo.
Va a llover nieve sucia. Estoy en un pueblo abandonado de Europa del este,
estiro el vestido para taparme. Una anciana que lleva una gallina en los brazos
tropieza y cae de rodillas. El ave que no sabe volar es arrojada al aire. 


EQUIVOCADO

Hoy soñé que marcaba un teléfono cualquiera
y me atendías.
Te dije que estaba desnuda y que alguien corría tras de mí.
Me respondiste que colgara, y que nadie debía alcanzarme.
Estás envejeciendo en mis sueños, la nieve te dibuja canas.
Mirás el cuerpo cansado de una rata
que no puede hacer camino a través del hielo.
No sabés si patearla hacia los copos de la muerte
o hacia los ataúdes de la nieve.



FLORECER


Mi piel
no sabe
cicatrizar,
debe ser
indicio de algo,
es como
si el cuerpo
insistiera
en permanecer
abierto,
obstinado
en florecer.


EL MILAGRO DE LA COMUNIDAD

Lavo el piso en cuclillas. Paso el trapo mojado.
Trazo mi camino humilde.
Afuere sucede el milagro de la comunidad:
un coro de niños canta, los hombres cortan trigo,
las mujeres se bañan en el río.
Me arqueo contra el espejo, la soledad excita.
Pronto se derrumbará esta casa y la alta hierba
cubrirá las ruinas.
Mi hombre huyó ante el peligro.
En la poesía encuentro la oración para soportar
cada corte abrupto.



DEFORMIDADES LEVES

La Luna se llena para que todo cambie.
Produce deformidades leves. Los grillos cantan
desde la panza del gato. Me mira a los ojos.
La única manera de entendernos es aceptar
que marchamos en direcciones opuestas:
él hacia su horizonte animal
y yo hacia mi animal doméstico.
La lluvia se transforma en granizo.
El galope del hielo sobre el tejado impide escuchar
las voces del interior.
Desprendo el espíritu, observo alejada el palpitar
de mi figura inmóvil bajo las sábanas.



POLVO

Mi voz no parece salir de mi voz sino de otra garganta
que yace en la profundidad de la mía.
Soy como un conjunto de muros que rodea lo que soy.
Alguien tuvo que haber construido esta muralla.
Si hay hombres que vuelan como plumas, ¿por qué yo no me
muevo cuando me muevo? Huelo a piedra y polvo,
llevo huellas de los que me tocan.
Soy polvo, piedra. Y no sé quién es mi padre.





No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada