Se sentó en el sofá como si fuera una visita en su propia casa que, recientemente recuperada, arreglada y fría,
recordaba
la tranquilidad de una casa ajena.
C. L




jueves, 23 de mayo de 2013

ALBOR FAMILIAR





La abuela me contó que en el entierro del abuelo “la tierra no podía integrarlo, tan leve era. Hay seres que no son de acá ni de allá, como la línea del horizonte, inútiles pero necesarios”.
No conozco la tumba de mi padre. La abuela dijo que “grabaron su foto carnet, la del bigote torcido, en la lápida”.
La irregularidad inmortalizada.
“El dolor golpea todos los rincones del cuerpo hasta dar con el talón de Aquiles”, repetía mi padre mientras masajeaba los brazos endurecidos de los boxeadores. En esa época yo solía escribir mi nombre en el buzón, esconderme detrás del arbusto, esperar que una carta penetrara.






jueves, 16 de mayo de 2013

LO QUE SALE EN EL DIARIO



De Bielorrusia, con poesía

Por   | LA NACION
Natalia Litvinova nació en Gómel, Bielorrusia, en 1986, cinco meses después del accidente ocurrido en la central nuclear de Chernobyl. Por decisión de la madre y pese a la reticencia del padre, para dejar atrás el pasado y la contaminación, finalmente la familia emigró y se instaló en Buenos Aires. Ese día Natalia cumplió diez años. Introvertida, sumadas a su timidez las dificultades que le imponía el castellano, al comienzo se refugió en la pintura y en los libros que había en la biblioteca ubicada en el subsuelo de su escuela. Allí, donde nadie podía molestarla, leía sin comprender demasiado, más impresionada por la música de la lengua que por el significado de las palabras.
Mientras tanto, lo que leía en su casa con su madre eran los libros que la mujer se había traído, como afectos necesarios, del antiguo hogar. Sentían que estaban en posesión de un tesoro vedado a los argentinos y quisieron compartirlo. Natalia, casi como un juego, empezó a traducir del ruso al castellano. La acompañaba un diccionario de los años 40 donde encontraba vocabulario y acepciones caídas en desuso medio siglo después. Así inauguró su blog, un sitio dinámico donde abunda la información y la buena literatura: www.animalesenbruto.blogspot.com reúne traducciones realizadas por Litvinova de poetas rusos clásicos y contemporáneos. La selección de los textos y las obras responde a los gustos e intereses de la propia Natalia, cuyo trabajo trasciende el espacio virtual y llega al papel. Recientemente Leviatán publicó El ruido de la existencia , antología bilingüe de poemas de Sergei Esénin y Vladislav Jodasevich, seleccionada y traducida por Litvinova. También Natalia es poeta. Su primer libro, Esteparia , apareció en 2010. Le siguieron, entre otros Grieta Todo ajeno . Sus temas son los escritores que moldearon su sensibilidad, la infancia, los dolores inevitables y cierto gusto por la melancolía. Uno de sus textos se titula "La última cintura":"Después de años de planos trazados a la perfección mi madre/ terminó remendando ropa ajena. Un día apareció Juan y su leucemia,/ trajo pantalones para achicar, había adelgazado demasiado./ Cada vez que venía yo me tapaba la boca -vas a morir Juan-,/ quería arrojarme encima de su cuerpo y que la cruz de su pecho/ se clavara en el mío. Cinco pantalones reducidos para las cinco versiones/ de la cintura de Juan, eras blanco cal, la luz desperdiciada en la dimensión de tus ojos,/ pero tus labios rojos Juan, como si toda la sangre de tu cuerpo se congregara allí,/ como recién besados, mordidos o golpeados, tal vez tu pequeña hermana/ te los frotó con una frambuesa para que fueran tan dulces, atractivos,/ la última vez que te vi fue cuando trajiste el sexto pantalón/ y yo lo destrocé sollozando hasta quedarme dormida./ A la mañana siguiente encontré a mi madre con los ojos cristalizados/ detrás de la máquina de coser iluminada por los débiles rayos del sol/ al lado de toda esa ropa arrugada indecente sin dueño" ..

domingo, 12 de mayo de 2013

UN MISTERIO




La luz que entra por la ventana de la tarde es amarilla. Los gritos de los niños ruedan por la calle. Su alegría es bulliciosa como una caravana de gitanos. Leo el Poema sin héroe de Ajmátova. Está lleno de fantasmas, banquete perfecto, pero me abandona. La tranquilidad que siento es inquietante. Las paredes presentan grietas pero no van a caer. El agua que bebo de la canilla no está envenenada. Creo ciegamente en mi tiempo. F. me dijo aquella vez: “nosotros podemos elegir, todos los días, ¿no es maravilloso?”, y yo lo miré con la boca abierta, como si me revelara un misterio.




viernes, 10 de mayo de 2013

POSTURA





En el sueño yo tomaba diferentes posturas: encorvada, fetal, con los brazos haciendo un triángulo, caminaba en forma de cúpula hasta que logré ser un cuadrado. El sueño tenía manos, intentaba desarmarme. Pero yo resulté demasiado compacta, como si toda mi vida hubiese entrenado para ello.






jueves, 2 de mayo de 2013

HUELLAS




Cuando tocás una foto la ensuciás con tus huellas.
No buscar identificación en las imágenes. Ellos las miran,
dicen esta me gusta, esta no
Manosean el pasado. Yo no me atrevo.
Prefiero alejarme, orientar el cuerpo
hacia el presente, y hacerle preguntas.



lunes, 29 de abril de 2013

HERIR LA PUERTA



L.Brik y Maikovski, 1916




Voznesenski contó que Lili antes de morir le confesó: me gustaba mucho hacer el amor con mi esposo Osip cuando vivíamos los tres juntos (Osip Brik, Lili y Maikovski). Encerrabamos a Vladimir en la cocina y haciamos el amor. Él pedía entrar, lloraba, rasguñaba la puerta ...